En Semana Santa, Ávila


Hola otra vez!! Trás unas imperdonables semanas de ganduléo, vuelvo a la carga.

Hay que decir, que a la hora de viajar, muchas veces miramos hacia lugares lejanos y exóticos, y ello nos impide darnos cuenta de los maravillosos lugares que tenemos en España. No en vano creo que es el 2º pais más visitado del mundo trás los Estados Unidos.

Esta semana me propuse subsanar un poco ese error y nos dimos una pequeña vuelta por las joyas de las dos Castillas. Hicimos la ruta Salamanca, Ávila, Toledo y Cuenca. La verdad es que me gustaron mucho las 4 ciudades, pero me apetece empezar con Ávila.

Murallas de Ávila

Ávila además de muy bonita, me pareció ideal para pasear y recorrerla tranquilamente. Al estar el casco histórico encerrado en el interior de su famosa muralla, este es relativamente pequeño y facil de recorrer incluso sin mapa alguno, ya que inevitablemente terminas pasando por los diferentes lugares de interés.

Muchas veces, te siente transportado a la edad media, y no puedes dejar de imaginarte como sería estar allí en Ávila en aquella época. En cierta manera, me recordó mucho a la ciudad Medieval de Rodas en la Famosa isla de Rodas (de la que ya hablaré). Ambas amuralladas y con un airé medieval total (más aún en Rodas si cabe). El unico problema que ví fué que está permitido circular con el coche dentro de la zona amurallada, … un crimen a mi entender.

Murallas al anochecer

Nosotros nos alojamos en el Hotel Palacio de Valderrábanos. Este es un hotel que utiliza un antigüo palacio y está además en la misma plaza de la catedral. Esto es sin duda lo que le otorga las 4 estrellas, ya que aún estando bién (es un hotel correcto), no deja de ser un simple 3 estrellas. No obstante, al menos su precio si es de 3 estrellas. Nosotros nos alojamos por 60€ en plena Semana Santa.

Plaza de la catedral y hotel Palacio de Valderrábanos
Plaza de la Catedral y Hotel Palacio de Valderrábanos al fondo

Esa misma noche teníamos una procesión que salía precisamente de la catedral, por lo que podíamos verla incluso desde la habitación. Lo malo es que a pesar del buén tiempo reinante durante el día, nada más oscurecer se puso a llover y la pricesión no pudo salir… ¡una lástima! 

En cualquier caso, aunque la visita fué breve, mereció la pena. Fue un placer pasear por sus callejuelas y recorres sus murallas, ya fuere por arriba o por debajo.

 


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